jueves, noviembre 08, 2007

DE LAS COSAS QUE SE ENTERA UNA

Años y años de ver televisión, noche tras noche, cada domingo por la mañana –bueno, por la tarde-; tantos sábados tediosos ahí, fiel a la pantalla, a la 3:4 de tubo e imagen blanco y negro en marco rojo, a la sony triniton versión antigua de control remoto con cable, a la Goldstar y por último a la 16:9 de LG, pa que ahora vinieran a preguntarme que por qué en otras partes de Latinoamérica dicen setiembre y otubre y yo no hubiera tenido ni idea ni de que le decían así ni de por qué lo hacían.

Para colmo de males, como si ver televisión no fuera suficiente, yo me ufano de leer mucho, pero por lo visto no he leído nada, nada importante, ya decía yo que Harry Potter no me iba a aportar nada. Claro que puede ser que no he leído autores obsesionados con las fechas o con los meses en cuestión.

Y si la literatura no basta, tampoco me sirven de consuelo las horas invertidas googleando por el mundo... ayyyy qué dolor, qué ignorancia.... y pensar que la Real Academia de la Lengua Española, www.rae.es, me dijo que sí, que sí existen esas palabras, y que si las dicen no es porque hablen un español menos lindo que el nuestro, sino porque son tan correctas como mis queridos meses: mi septiembre y mi octubre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En términos lingüísticos el fenómeno se conoce como "ley del menor esfuerzo". Resulta que la evolución lingüística se rige, literalmente, por la pereza de los hablantes... Ja! parece que nos limitamos a usar nuestras fuerzas solamente en la medida mínima que permiten alcanzar las metas comunicativas. Igual que en la vida, no?
De manera que setiembre y otubre son mucho más sencillos que sePtiembre y oCtubre y ahí se quedaron en algunos lugares por cuenta de unos perezosos...
Es cierto! (André Martinet 1974)
O.